Adicto en DT Espacio Escénico
El amor es uno de los impulsos fundamentales del hombre. En esta propuesta tan personal e íntima el amor se entiende como la raíz del sujeto, el núcleo alrededor del cual se construye el yo, su herramienta principal al aproximarse al mundo exterior y la primera causa de derrumbes en el edificio de la personalidad. Sin amor externo, sin la mirada del otro, es imposible que conozcamos nuestras verdades.
Estar sola en escena durante una hora requiere mucha valentía. Hablar de algo que es una parte indiscutible de una misma, también. El montaje es como un despliegue de pequeñas intimidades, ordenadas una detrás de otra y vinculadas a la idea del yo y los otros. Hay espacio para profundizar más, para explotar mejor los recursos escénicos no dejándose llevar tanto por el efecto como por el contenido de lo que se está tratando. Aunque ella comparte sus noches de insomnio y sus momentos de alegría y eso se agradece mucho.
Se agradecen también las torpezas y los temblores. El riesgo de encerrar algo vivo en la cárcel de la forma es omnipresente. Para mí no hay nada más bello que ver a una actriz/actor vulnerable compartiendo su debilidad. A fin de cuentas el sujeto, el “yo” es tan frágil como una torre de gelatina.
Javier Tirado

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