Revista digital de Artes escénicas -Año 9º-

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«Dans la mesure de l’impossible» en la Sala Roja del Teatro del Canal, dentro del 40º Festival de Otoño

de Tiago Rodrigues

Esta obra responde al concepto teatral del director y dramaturgo portugués Tiago Rodrigues, para el que todo esto no es más, ni menos, que una asamblea humana, un lugar para reunirse, compartir ideas y pasar tiempo juntos. Inclinado siempre hacia un trabajo horizontal y colaborativo, antes de la pandemia alumbró la idea, junto a los actores y actrices de La Comédie de Ginebra (productora del espectáculo, allí se estrenó en febrero de este año), de trabajar sobre la labor humanitaria de organizaciones como Cruz Roja o Médicos sin fronteras, buscando quizás entender ese impulso de acción sin contrapartida, ese querer un mundo mejor sabiendo que no es posible cambiarlo, esa pulsión íntima cuya satisfacción está en sentir que se ayuda, que se asiste, que se está para los que necesitan como ningún otro la humanidad. 

El espectáculo es brechtiano en su totalidad, desde el principio deja claras las reglas del juego…Un grupo de personas que trabajan en labores humanitarias van a compartir sus experiencias con un grupo de investigación teatral para un futuro espectáculo. Lo que en principio parece la exposición de una serie de historias y anécdotas vividas en diferentes lugares y momentos, poco a poco…nos va descubriendo el lado oscuro de la bondad, lo que nunca se cuenta porque no es políticamente correcto y así, vamos asistiendo a la radiografía profunda de un tiempo absurdo y cruel en el que nada es lo que parece y en el que, todos, somos cómplices de este barco a la deriva que es la humanidad. La puesta en escena es sencilla, apenas una tramoya que construye una carpa inútil que se suspende como una nube negra y un músico que acompaña con percusión sonidos de bomba que, curiosamente, son parecidos a los latidos de un corazón. Hay espectáculos que son difíciles de describir, este lo es.

Adolfo Simón

«Luzia» del Circo del Sol

LUZIA se inspira de la gente, de los lugares y de las historias que definen México. Hace un viaje a través del imaginario mexicano, desde el folklor de antaño al paisaje urbano de nuestros días. LUZIA nos transporta a un México imaginario, en un soñar despierto, dónde la «luz» alimenta el espíritu y la «lluvia» sosiega el alma. Con una serie surrealista de sorpresas visuales y de números acrobáticos…LUZIA bebe de la tradición y de la modernidad para transponer en el escenario los múltiples lugares, rostros y sonidos de México.

El Circo del Sol aterriza de nuevo en Madrid, tras la pandemia y lo hace con un espectáculo que sigue la tradición del cuidado en los números circenses y la puesta en escena. En esta ocasión, México es el protagonista pero lo que se queda en nuestra memoria es el agua como elementos narrativo e impresionante en algunos de los momentos del espectáculo.

Adolfo Simón

«Enchaquirado» en el Festival Contra Cultural

«Enchaquirado», una propuesta escénica que gira en torno al pensamiento queer y que aborda el tema de la diversidad de identidades y roles de género ancestral en Ecuador. Es poesía visual, es kichwa, es Kumbia, es mar…

Es maravilloso perderse por la zona de Embajadores de Madrid, ese barrio teatral por excelencia y descubrir un nuevo espacio, La Parcería y ver cómo es su recoleta sala se muestra una propuesta arriesgada como «Enchaquirado». Dave Aidan ha creado la compañía L´Ayapampa para que sea un espacio de encuentro e indagación sobre los orígenes y la identidad. En su primera propuesta: «Mojado» ya se sumergió en la denuncia sobre un tema tan brutal como la emigración y sus terribles consecuencias en las fronteras de tierra o mar.

En el nuevo trabajo, «Enchaquirado», presentado el pasado viernes, aborda un tema de necesaria visibilidad, la posibilidad de poder dar vía libre al deseo, huyendo de toda represión social. En teoría, en el mundo occidental, se supone que ya está muy avanzado el tema de poder amar a quien desees sin tener en cuenta su sexo. Pero hay otros lugares, donde, ancestralmente, los ritos y danzas propiciaban que el deseo fuese una fuente de belleza y amor…Y, sin embargo, cuando todo sale del claro del bosque junto a la playa para llegar a oídos contemporáneos, se enturbia y oscurece.

«Enchaquirado» no es una obra convencional, es un ritual performativo donde los elementos, la materia y la música nos trasladan a un horizonte lejano a la espera de un nuevo amanecer.

Adolfo Simón

«Ana contra la muerte» en el Teatro de la Abadía dentro del 40º Festival de Otoño

de Gabriel Calderón

Ana contra la muerte no es un drama sentimental, aunque nos haga mucha falta llorar, sino que es un grito metafórico atravesado por otras muchas cuestiones. Cuestiones filosóficas de un lado, porque se plantea qué hay detrás del rechazo a la muerte tan consustancial al ser humano. Cuestiones psicológicas, porque se plantea qué hay detrás de esa manipulación de la memoria que, consciente o inconscientemente, quizás en defensa propia, llevamos a cabo tantas veces. El texto de la obra, en cierto momento, dice: “hay recuerdos lindos que las palabras despiertan, que nos hacen reír y respiramos mejor, pero también hay recuerdos peligrosos”. Y cuestiones políticas, porque además Ana es, podríamos decir, pobre, o solo carente de una serie de privilegios que disfrutan otras personas y que a ella se le niegan.

La obra empieza y transcurre aparentemente por una narrativa cotidiana en la que un terrible acontecimiento va a desencadenar una serie de situaciones que nos provocan, en el estómago, una caída inevitable en un precipicio emocional. Las situaciones van convirtiéndose en un laberinto terrible sin salida. La escena final, esa que se supone es un epílogo no pensado, provoca una catarsis inesperada que nos conmueve y emociona a partes iguales. Solo queda, ante el horror y la impotencia, que el grito mudo.

Adolfo Simón

«Interior noche»en la Sala Mirador dentro del 40º Festival de Otoño

de Serrucho

Una larga escena de camping nocturno. Un laboratorio con sillas plegables, sombrillas y tiendas de campaña. El espectador, ayudado de un frontal, irá descubriendo en esa noche de verano un collage de objetos y memoria. El haz de luz que se proyecta desde su cabeza pone en escena su mirada junto a la del resto del público, delatando temporalidades y decisiones individuales que condicionan la representación.

Lorca se preguntaba cómo llevar el mar a un escenario y en esta pieza, parece que se han propuesto transformar el escenario es un espacio sensorial, no solo por las luces, sonidos, movimientos automáticos si no, también, por los olores cotidianos que nos sumergen en nuestro imaginario, llevando nuestra memoria momentos que están almacenados en algún lugar de nuestro cerebro. Y, sobre todo, nos instalan en un universo donde la poesía es la desolación; la vida solo está instalada en los objetos abandonados que cobra vida por sí mismos, como esa enredadera que envuelve y consume los edificios abandonados.

Adolfo Simón

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