Alcina de Händel en el Teatro Real de Madrid
El genio musical de Händel y la fantasía extraída de Orlando furioso, el poema épico de Ludovico Ariosto en el que se inspira la historia, convierten a Alcina en una de las más populares óperas del compositor sajón –junto a Ariodante y Orlando, también inspiradas en esta cumbre de la literatura universal– que se estrenó en el Covent Garden en 1735. La historia, de ecos homéricos, de la maga Alcina que atrae a los héroes a su isla para seducirles y convertirles después en parte del paisaje, y la lucha de Ruggiero y Bradamante para librarse de la maligna bruja, siguen cautivando por la sutil metáfora que encierra sobre los espejismos que crean el amor y la pasión. En la puesta en escena de David Alden, que debuta en el Teatro Real, el reino mágico de Alcina es el del teatro, construido con referencias al cine de Hollywood, a la revista y a la comedia musical. El final aparentemente feliz en el que Ruggiero se casa de manera totalmente convencional con Bradamante en un barrio periférico, inspira la nostalgia del mundo del teatro en el que reinaba la maga. Un espectáculo vistoso y moderno, lleno de guiños para los amantes del arte de la década de los sesenta…Esos dibujos del cuerpo humano que invade la escena, mezclados con figuras de animales en proceso de evolución consiguen que nos adentremos en un universo diferente, un teatro de la vida que nos muestra que la maldad no siempre se sale con la suya y que el amor puede sobrevivir a todo.
Adolfo Simón

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