El perro del hortelano de Lope de Vega dirigido por Helena Pimenta en la CNTC
Todos hemos dicho alguna vez esa famosa frase de «Ni come ni deja comer»…Ciertamente, Lope de Vega crea personajes y parlamentos atemporales y populares; todos nos podemos reconocer en alguno de esos hombres y de esas mujeres que juegan al escondite de la vida. La producción de este texto por la Compañía Nacional de Teatro Clásico tiene una factura excelente, de gran teatro y no solo por su escenografía, vestuario, iluminación, también por el equipo actoral que es compacto y resuelve con agilidad y delicadeza cada una de las escenas. Hay juego, locura, intensidad, sensualidad…elementos esenciales para el drama. El público disfruta con ese ir y venir de los personajes en el laberinto del deseo compartido y esquivado. Helena Pimenta de nuevo elige los ingredientes perfectos para sacar el máximo jugo a su lectura escénica y, además, en esta ocasión, dibuja un ser mudo que transita entre los protagonistas para mostrarnos lo difícil que resulta enfrentarse a los deseos profundos, un hallazgo dramatúrgico.
Adolfo Simón


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