Las bicicletas son para el verano en el Fernán Gómez
En esta ocasión, tendría que haber escrito…De Fernando Fernán Gómez; el destino ha querido que coincida el autor de la obra con el nombre del teatro. Las bicicletas son para el verano ya es un clásico de nuestro teatro contemporáneo, una mirada diferente sobre lo que ocurrió en nuestra guerra civil, sobre todo porque esa visión de aquel tiempo, se hace desde la mirada de un niño y ya sabemos que los pequeños ven todo mucho más grande e ingenuo de lo que fue. César Oliva deja la marca de la infancia en unos trazos de tiza sobre el suelo y en ese recuerdo emborronado, se van desplegando los muebles viejos que quedaron atrapados en el desván. Los actores están instalados también en ese almacén de recuerdos, como un mueble más que cobra vida para recuperar esa memoria perdida. Un equipo actoral que funciona como un engranaje, permite que la historia vaya cobrando vida e intensidad. Hay un elenco de intérpretes que transitan por la escena en busca de los fantasmas de aquel tiempo pasado que no dista tanto de nuestro presente incierto. Hay un trio protagonista compuesto por Llum Barrera, Patxi Freytez y Esperanza Elipe que construyen los entresijos dramáticos que desembocarán en un verano sin pedales para vivir y amar.
Adolfo Simón


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