Los Perros en NAVE 73
Los perros con dirección de Selu Nieto en Nave 73. Penumbra y olor de incienso. Un muro enorme tapado con camisas y vestidos sucios en el fondo, música de capilla a volumen altísimo y un juguete de perro que nos está mirando fijamente. Así empieza la obra de Selu Nieto y su equipo. El ambiente es siniestro, la sala oscura de Nave 73 y la escenografía me atrapan como espectadora y la pieza comienza. Estamos en un hospicio. Un hospicio que quizás pocos habíamos visto o imaginado hasta ahora. La historia podría ocurrir aquí en España o en cualquier otro país. Hoy o hace cincuenta, cien o quinientos años atrás. El tema que tratan en esta obra, los problemas con la sanidad, los manicomios, la falta de la integración, el abandono, y las personas con discapacidades o problemas mentales siempre han formado parte de nuestra sociedad. Pero siempre había algunos que preferían que esta gente quede invisible, apartada y escondida. Estoy plenamente agradecida a estos creadores por la elección del tema y de la elaboración del montaje. Lamentablemente la desigualdad sigue siendo uno de los conflictos más presentes entre nosotros. Y no siempre la manera acostumbrada es la mejor forma para tratar estos ‘problemas’. María Díaz, Manuel Ollero y Selu Nieto con una caracterización muy elaborada y rica nos muestran el otro lado. El lado que menos conocemos, del que menos se habla. Durante una hora encarnan unos personajes a quiénes es imposible no querer, y también es imposible no ponerse furiosa por la injusticia que les toca. ¿Acaso la palabra ´Hospicio´ tendrá que ver algo con ´hospedaje´? –me pregunto. ¿Sabemos que tienen que aguantar todos los habitantes de un lugar semejante? ¿Nos cuidamos de verdad? Salgo sensible y pensativa del teatro. Gracias por la experiencia y por el trabajo. ¡Más Perros para Madrid!.
Luca Borsos

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