Pulgarcito de Teatro Paraíso
Los clásicos lo son por su capacidad de resultar contemporáneos en cualquier tiempo. Pulgarcito es un cuento en el que un niño menudo e ingenioso salva a todos sus hermanos y a su familia, después de que sus padres desesperados hayan tenido que abandonarlos en el bosque por falta de recursos. Es cierto que los cuentos son atemporales y también lo es que suelen tener un trasfondo cruel. Cómo hacer llegar a los niños-as de hoy en día el contenido profundo de esas historias, adaptadas a la edad a la que van dirigidas es el reto de cualquier artista. Teatro Paraíso ha presentado en Cuarta Pared una versión llena de aciertos, desde la propuesta escénica que es un espacio como lo podría ser la casa de cualquiera de nosotros, al tratamiento que se hace del mismo, llenando de imaginación cada rincón y objeto. El trabajo de los dos actores es realista pero no dudan ni un momento en jugar a cualquier otro tipo de interpretación si el juego escénico se lo pide. Dramatúrgicamente hay dos hallazgos importantes, el que sea un hombre el encargado de llevar el funcionamiento del hogar y sobre todo, el tratamiento de la vejez como ese mundo que está más cerca de la infancia, llenando cada momento de una emoción profunda para hablarnos de problemas de hoy a través de este cuento de siempre.
Adolfo Simón


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