RHUM en el Circo Price de Madrid
RHUM no está. Ha desaparecido. Hace años que su compañía no trabaja y nadie les llama para hacer un bolo. Pero un día, en el almacén de Rhum y Cia, reciben una llamada inesperada: ¡Tienen bolo, sí! De un día para otro. Todos los miembros de la compañía se movilizan: le quitan el polvo a los instrumentos, las polillas de los trajes y ensayan el espectáculo que los hizo famosos. Pero tienen un gran problema. Rhum no está. Hay dos carablancas y ningún augusto, y es sabido que sin augusto no hay espectáculo de payasos. Uno de los dos deberá dejar de ser listo y convertirse en Rhum. Esa es la esencia de los payasos, el contrapunto entre el augusto y el cara blanca…Y todo gran payaso, cuando desaparece es insustituible, nadie puede ocupar el hueco que deja. En este espectáculo nostálgico y emotivo, se recuperan números clásicos para tratar de que el espectáculo continúe aunque nunca será lo mismo sin los grandes, como lo fue Monti.
Adolfo Simón

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