Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

REFLEXIÓN sobre el ENCUENTRO entre BEATRIZ PRECIADO y SHARON HAYES en el MUSEO de ARTE REINA SOFÍA.

Apariciones públicas – 18 de mayo de 2012

El encuentro, que se centró en la reflexión de tres de las obras performáticas de la artista Sharon Hayes, dio lugar al desarrollo de dos temas que me gustaría analizar: el primero es el de la creación del espacio público a través de la propia intervención en el espacio. La segunda es la posibilidad de que el exponer obras performáticas en un museo acabe con la esencia de la performance y lo que se quería expresar.
Personalmente, y con respecto a la primera cuestión, creo que es muy interesante comprobar cómo, efectivamente, el espacio público se crea a través del propio uso del mismo. De nada sirve reivindicar la recuperación del especio público si éste no es ocupado real y activamente. Y eso tiene que ver mucho con el propio término “performance”. La función performativa es la función realizativa, activa. Por eso la performance está cargada de presente. Es la realización in situ de algo. Creo que la relevancia de la realización de una performance en la calle cobra mucho sentido. No es sólo la presentación de un trabajo que quiere decir algo, sino que, también, es la utilización de un espacio que es de todos para comunicar algo, lo que sea. En ese sentido, cabe destacar la dimensión social y política de la performance y el arte callejero.
Con respecto a la segunda cuestión, creo que sí, un museo, de alguna manera, le corta las alas expresivas a la performance. A pesar de que Sharon Hayes opinaba que el museo era un espacio muy poderoso en el que el arte se puede analizar como “arte puro”, sin interferencias externas, yo creo que la “musealización” de algunas obras provoca su muerte o las reduce a un estado de coma expresivo. Sobre todo, esto ocurre con obras que, inicialmente, no están concebidas para ser expuestas en un museo. Por supuesto, existen muchas otras obras cuya capacidad expresiva no sufre alteraciones al exponerse en un museo, porque, desde su concepción, se las pensó para ser expuestas. Independientemente de todo esto, los museos son una barrera para acceder a la obra por parte del espectador. En primer lugar, porque restringen la capacidad de intervención del espectador en el propio espacio de la obra. Y, en segundo lugar, porque el museo es una institución y, ya sea pública o privada, está vinculada a un discurso político, a un modo de gestión, etc. Y eso, muchas veces, es inseparable de la dimensión artística de los mismos.
Olga Blázquez Sánchez

Deja un comentario