“Ainadamar – Fuente de lágrimas”. Osvaldo Golijov. Osvaldo Golijov
Teatro Real
“Ainadamar – Fuente de lágrimas”
De Osvaldo Golijov
Libreto: David Henry Hwang
Dirección musical: Alejo Pérez
Dirección de escena: Peter Sellars
Núria Espert y Alfredo Alcón, dirigidos por Lluís Pascual realizaron un viaje al universo poético de Lorca hace años, se llamó La raíz oscura; por mi cabeza todavía danzan imágenes de aquel extraño e impactante espectáculo. Esta noche, cuando Núria Espert entró en ese cuadro tridimensional que ha creado Gronk como escenografía, sentí que se prolongaba aquel montaje, que la actriz se había quedado atrapada en el imaginario de Federico y que, cual sacerdotisa de la escena, regresaba para terminar un ritual que se había quedado interrumpido. Ainadamar tiene trazos de tragedia griega en muchos momentos, perfectamente interpretada por un coro que es mucho más que voces, es la conciencia de la sociedad antes del último viaje que hizo Margarita Xirgu para encontrarse con el poeta de Fuentevaqueros… Aquí no se ve pasar la vida en un instante, en esta ópera, la Xirgu recorre su trayecto vital y artístico como si la suma de ambos hubiera sido realmente su vida…Así se lo transmite a su aventajada alumna Núria…Es un juego de espejos de tiempo, es el ritual de la herencia de la belleza y el compromiso…Lorca le pasó el testigo a Margarita y esta se lo ofrece al final a Núria; en ese último momento, en el que hay un trasvase poético de los personajes vividos y que vemos como poseen el cuerpo de la Espert, haciéndola transitar de la adolescencia a la vejez, pasando por varios registros, es de lo más bello que he visto últimamente en un escenario…Y solo una gran actriz como Núria Espert podía hacerlo. Ainadamar es una ópera peculiar…Está a medio camino entre el oratorio y el collage poético…Y todo esto se cruza con elementos plásticos muy interesantes; sobre todo el trabajo coreográfico de movimiento que además ejecuta magistralmente Marco Berriel. Si tuviera que poner un dato negativo sería la música, creo que es lo que no está a la altura de todo el universo que se crea en escena, para lo que Peter Sellars se ha vuelto invisible, llenando así de toques mágicos todo el espectáculo, de principio a fin.


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