La Danza de la Muerte de Strindberg en la Puerta Estrecha
En La Danza de la Muerte, Strindberg muestra a dos personas marginadas, que viven aisladas en una isla y al margen de la población. Un matrimonio burgués de dos fracasados: él, un militar dejado de lado en los ascensos, y ella, que ha abandonado una carrera teatral, probablemente muy mediocre. Tras años de vida en común, no tienen ya nada que decirse; están muertos en esa casa que más parece una cárcel o un panteón. Llega de visita un tercer personaje y su presencia es recibida como una bendición del cielo. Hay posibilidades de conversación; esposa y esposo encuentran en él un interlocutor para confiarle el infierno en que viven. Este infierno arrastra a la visita, que se ve envuelta contra su voluntad en aquel remolino de miserias. Y para no sucumbir, huye. La vida en esa casa, como forma simbólica de los juegos de la imaginación, seguirá su curso, ya sólo viviendo en apariencia, parasitariamente. En la propuesta de la Puerta Estrecha se nos conduce al laboratorio en el que se diseccionan las relaciones de los personajes, asistimos a un ritual macabro en el que la autopsia de la memoria de esos seres apartados del mundo es implacable.
Adolfo Simón


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