Ángel Negro, director artístico de la Compañía El Tinglao, nos habla de sus experiencias escénicas.
¿Qué es el teatro para ti?…
El teatro es un medio de comunicación, seguramente el más directo, el más cercano a los receptores, pero yo no concibo el teatro como un simple entretenimiento. Hay muchas cosas posibles para no pensar. Si vas al teatro, si vas a escuchar y a ver cómo unos creadores de la escena se abren en canal, no puedes ir simplemente a entretenerte. Seguramente no sirva de mucho, pero es un acto de denuncia social, poner delante de las narices las cosas molestas que vemos por la calle, por las calles de nuestro barrio sin ir más lejos.
¿Por qué haces teatro?…
Por pura vocación y porque, aunque sé hacer muchas otras cosas y sobrevivo de hacer algo completamente distinto a hacer teatro, es lo que hago con todo el amor del mundo porque estoy seguro de que es mi verdadera profesión, mi verdadera vocación.
¿Qué balance haces de tu trayectoria como creador escénico?…
El balance, por resumirlo en una palabra, podría ser: DIFÍCIL. Me gustaría que pudiera ser más fácil, pero no es el caso y creo que no es el caso de casi ningún creador de la escena. Sólo algunos pueden sentir ese privilegio. Yo vivo de subtitular vídeo y televisión para personas sordas, un trabajo de oficina, un trabajo que me gusta y creo que se me da bien, pero que no es mi trabajo. Por eso no tengo tanto tiempo ni energía para dedicárselo a potenciar mi trayectoria, a crear cientos de espectáculos que bullen por la cabecita, y más aún cuando los apoyos económicos son tan escasos y paupérrimos. Quizá mi trayectoria sea poco productiva hasta el momento, pero de lo que sí estoy seguro es que lo que hago, lo hago con tantas ganas y con tanto amor, que acaba siendo algo que DE VERDAD quiero hacer. Sólo así puedo seguir amándolo, independientemente del éxito de público, de poder o no distribuir los espectáculos, de poder o no vivir de ello… Si no se trabaja bajo esa presión, se hace lo que de verdad se ama. Eso sí, hay que comer de otros trabajos porque así esto no puede dar dinero, pero casi pienso que ni falta que hace. Hago esto por profundo amor a la profesión, no por comer de ello. (Aunque no estaría nada mal poder vivir de ello, ¿eh?)
¿Cómo surge el proyecto del taller dentro del ciclo «Una mirada diferente»?..Háblanos de tu trabajo en él…
En uno de los encuentros del INAEM, «Artes escénicas e inclusión social» en La Casa Encendida, me invitaron a dar una pequeña charla-presentación de nuestro trabajo, del trabajo de El Tinglao. Sólo disponía de 5 minutos para presentarlo con 15 imágenes proyectándose a la vez que contaba nuestro proyecto. Pero claro, después de 20 años de trabajo de la compañía, presentar El Tinglao como si fuera un proyecto naciente me parecía un despropósito, así que aproveché para hablar muy, muy claro, para presentar delante de los implicados de la gestión de la escena nacional los problemas reales que tenemos, las dificultades reales y el poco reconocimiento que se daba desde cultura a proyectos como el nuestro, relegándonos a lo social. Fue ahí donde dije que se contara con nosotros para implicarnos en proyectos culturales, que nos permitieran coger las riendas de nuestro propio mundo, porque es nuestro, el de los cojos teatreros, y que se olviden de legislar y organizar por nosotros porque no necesitamos que nadie nos integre, porque, además, puede que no queramos integrarnos. Cogiendo este disco lanzado al aire, aparecieron Miguel Cuerdo e Inés Enciso, los que han sido los directores artísticos de este primer ciclo en el CDN y me dijeron que pretendían organizar lo que acaba de ser y que querían contar con mi opinión, mi apoyo y quizá alguna de mis propuestas. Entendí que estaban de acuerdo en mi discurso. Así surgió, y de lo mandado de nuestros proyectos, tanto escénicos como formativos, se decidieron por el proyecto formativo que más éxito tiene desde que lo hacemos en diferentes lugares, el taller monográfico «La Limitación como Punto de Partida Creativo».
En este taller unimos personas muy diversas, profesionales de la escena y con diversidades funcionales variopintas, tanto si son evidentes y catalogadas por el Imserso como si no lo son, pero que ahí están. Encontramos nuestra limitación y la utilizamos para crear, siempre para posibilitar nuevos caminos y formas de crear, nunca para imposibilitar. Y de esa mezcla de limitaciones al límite, de ese maravilloso «tinglao» es donde surge la belleza, la belleza que siempre nos ha impulsado en El Tinglao, la belleza de la diferencia.
¿Cómo ha sido la colaboración con Andrés Lima?… ¿Y con los participantes?…
Colaborar con Andrés Lima fue una propuesta de Miguel e Inés. Al principio yo no confiaba en esta colaboración, creí que simplemente podría ser una forma de poner un nombre conocido y reconocido entre los nombres de los participantes de este ciclo. Pero cuando Andrés apareció en el taller totalmente abierto, humilde, con ganas de aprender de la diferencia, de la verdad de la diferencia, con propuestas, con el mismo rigor y exigencia que se le exige a cualquiera en cualquier taller, sin condescencias insanas, y con muchísimo amor y energía, entendí y agradecí la intuición de los directores artísticos del ciclo, Miguel e Inés.
Los participantes sólo necesitaron un cuarto de hora para ser una piña. Es maravilloso trabajar con un grupo de 16 personas que vinieron con tantísimas ganas a experimentar y compartir. Y a veces, muy pocas veces, surge el milagro de poder formar un grupo compacto en muy pocos días. En este taller ha ocurrido el milagro: al segundo día, los 16 participantes ya eran un grupo muy compacto y enormemente creativo. No tengo más que palabras de agradecimiento a todo lo que me han enseñado en estos cinco días.
¿Hay algún referente técnico o artístico del que habéis partido para esta experiencia?…
Mis referentes son muy variopintos, desde Marina Abramovic hasta Satie, desde Grotowski al excepcional músico Jóhann Jóhannsson, desde Artaud al cabaret de Berlín de entreguerras, desde «Freaks» a «Léolo», desde Alberto Romera, nuestro maravilloso actor con síndrome de Down a Andrés Alguacil, nuestro maravilloso chico temblores que está empezando a ser dramaturgo, desde los que fueron mis maestros a los que lo siguen siendo… De todos ellos he mamado y sigo mamando, porque el que crea que ya todo lo sabe, puede irse cavando la fosa. Ya poco tiene que hacer aquí. Por supuesto este taller está diseñado no sólo por mí. Andrea D’Ovidio, mi socio de la compañía y gran amigo, creó este taller conmigo. Él debería hablar de sus referentes. En algunos coincidimos, en otros no, seguro.

¿Qué balances haces de los trabajos realizados en El Tinglao?…
El balance es haber hecho lo que siempre hemos querido, ni más ni menos. No recuerdo ningún espectáculo de El Tinglao con amagura o dolor, jamás. Los recuerdo todos con enorme placer de haber vivido esa experiencia.
El balance negativo: No sabemos vendernos.
¿Cómo preparas los personajes?…¿Cuál es tu método?…
Mi método es un «tinglao» de muchos métodos, muchas cosas me sirven de muchos de los métodos creados y escritos. Pero prefiero dejar que surjan por medio de improvisaciones y un largo proceso de investigación. A veces considero que alguien es el más adecuado para un personaje y un mes después descubro que para nada, que es mucho mejor para otro completamente distinto. Dejo que ellos y ellas se descubran cuando comprenden la puesta en escena que se pretende.
¿Qué función crees que ha de tener hoy el teatro para la sociedad en la que vivimos?…
Revolucionaria.
¿Cómo está afectando la subida del I.V.A. y los recortes al teatro para tus proyectos?…
Siempre hemos vivido en la ruina. No notamos la crisis especialmente porque siempre hemos estado en ella. Pero eso no quita para que esté totalmente en contra de esta descabellada subida del IVA, aunque a nosotros no nos está afectando porque, repito, siempre hemos estado en crisis. Quizá de ahí es donde surja el amor al trabajo. Pero con 43 años que ya tengo, siento que ya estoy comenzando a cansarme. Son muchos años de vida y de carrera como para tener que seguir pidiendo limosnas.
¿Alguna sugerencia para seguir creando en tiempos de crisis?…
Hacer, hacer y hacer. Acción, acción y acción.
Aunque no permitamos que otros hagan y engorden su ego por medio de nuestro trabajo gratuito.
¿Qué obra de teatro has visto últimamente?¿Qué te pareció?…
«Conferencia» de compañía Crinabel, la compañía portuguesa que clausuraba el ciclo donde hemos dado el taller, «Una Mirada Diferente» del Teatro Valle Inclán. Maravilloso. ¡Cómo me gusta que un grupo de personas con retraso intelectual sean capaces de reírse hasta de su sombra y de decir, con mucho humor, que les dejemos en paz, que les dejemos vivir y ser ellos mismos! ¡Fantástico!
¿Proyectos?…¡¡¡¡Muchos!!!! ¿Quién se ofrece para financiar alguno? Tengo muchos, para todos los gustos, aunque nunca condescendientes, ya sabéis, por ahí no paso.







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