Torobaka de Isarel Galván y Akram Khan en el Festival de Otoño a Primavera
El círculo es un espacio mágico, representa el mundo y el infinito, ahí puede empezar todo y terminar la vida. Y si es un lugar que va cobrando luz poco a poco, nos encontramos con el origen del tiempo, de la existencia. Torobaka de Israel Galván y Akram Khan es mucho más que un espectáculo de danza, música y voces. Es un viaje ancestral a lo más antiguo y poderoso del hombre, es una lucha generosa entre dos fuerzas de la naturaleza para contaminarse y sumarse. Hay veces que uno va al teatro y siente el peligro antes de empezar, la emoción de no saber exactamente qué va a pasar y como nos transformará; porque el teatro tiene ese poder, el de modificar a los que acudimos a participar del rito. Y hay veces que uno se siente privilegiado por poder experimentar según qué momentos irrepetibles, en vivo y que ocurren solo en contadas ocasiones. Israel Galván está llevando el flamenco y la mezcla de este arte con otros lenguajes escénicos a cotas elevadísimas y en esta propuesta, Akram Khan es un cómplice perfecto que ofrece generosamente su periplo vital al artista español. Un lujo de montaje para los que puedan contar que lo vieron, una experiencia única.
Adolfo Simón


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