“De relaciones va la cosa…” en la sala DT
Tengo ganas de agradecerle algo al contact. Porque hace a los cuerpos fluir y permite al ojo del espectador relajarse y seguir el movimiento en lugar de estar contando pasos y números y buscando formas reconocibles. “De relaciones va la cosa…” es sobre todo un espectáculo fluido y muy limpio. Impecable en lo formal, redondo, completo. Como un buen vino que combina cuerpo y elegancia. Me hizo pensar a la salida en la ingesta de antibióticos que para desembarazarse de un intruso dañan la micro biota necesaria para la vida. La sobriedad y la limpieza tienen el peligro de convertir cualquier montaje en una aséptica sala de hospital. Si hubiera una pega que poner tendría que ver con la atmósfera distante, me atrevería a decir publicitaria (como un anuncio de un producto de lujo donde hombres y mujeres bellos miran con indiferencia arrogante) que por otro lado abunda en ciertos espectáculos de danza contemporánea. No es lo más llamativo del montaje pero por momentos se intuye, aunque afortunadamente abundan los recursos que sorprenden y animan a romper con esa formalidad. Muchos momentos destacables en todas las combinaciones que tienen lugar. E insisto, por instantes apasionante la combinación entre la estética casi minimalista y la magnífica intensidad física de los bailarines. El último duo es una maravillosa guinda, un gran final a la altura de un trabajo muy bien construido y tremendamente bien ejecutado.
Javier Tirado

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