Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Addio del passato en La pensión de las pulgas

A menudo me pregunto, cuando asisto a una ópera…¿Por qué se alarga tanto el libreto si la historia suele ser muy concisa?, es verdad que la música suele ser el punto de partida y claro, el texto, después ha de ajustarse o repetirse acompañando las melodías. Hay varios aciertos en esta nueva mirada sobre la Traviata…y casi todas tienen que ver con la labor que ha realizado Julio Bravo. Por un lado, la síntesis precisa para contar la historia, sin dar vueltas ni estirar los momentos cruciales, hasta llegar a ese final estremecedor. Y otra, convertir al personaje de la obra en la propia protagonista de la ópera, con lo cual, realiza una pirueta exquisita al propiciar ese juego delicioso de teatro dentro del teatro. Las estancias de La Pensión de las pulgas parecen diseñadas para la ocasión y el vestuario de Pier Paolo Álvaro nos sitúa en el corazón de la historia romántica y glamorosa que se nos quiere contar. Hay unas pausas marcadas por Blanca Oteyza desde la dirección que nos suspenden en el transcurrir inevitable hacia la tragedia. Y, por último, los actores están precisos en su trabajo, aunque Lola Baldrich y Fran Calvo elevan el melodrama a tragedia moderna.
Adolfo Simón

adio

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