Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

El emperador de la Atlántida de Viktor Ullmann en el Teatro Real

El compositor Viktor Ullmann (1898-1944) compuso en Terezín la ópera El emperador de la Atlántida (1943), antes de tomar el tren de la muerte para Auschwitz. Esta obra se convirtió en su gran ópera, un grotesco retrato de un vil tirano que esconde la sombra de Hitler, que ha subido al escenario del Teatro Real desde el 10 de junio, con una nueva orquestación y un preludio firmados por Pedro Halffter, encargado también de la dirección musical, y la dirección de escena de Gustavo Tambascio. La ópera está precedida de un Prólogo formado por tres obras entrelazadas con la narración e interpretación de Blanca Portillo. El argumento desgrana un grotesco retrato de un tirano –en el que muchos vieron una caricatura del dictador nazi– que fuerza a la humanidad a consentir una feroz masacre, mientras la Muerte impide que los heridos fallezcan, y que la crítica valoró como “la abdicación de la muerte frente a los horrores universales de la vida”. Por tanto, el estreno previsto en el campo se prohibió. Hay algo inquietante y terrible en la presentación pública de este proyecto y es, la terrible actualidad de lo que se cuenta en la pieza. El complejo collage que se ha conformado no es una narración lógica, al contrario, nos sumerge en una pesadilla que da saltos temporales para, precisamente, hablarnos de que el horror no es algo del pasado si no que hay pasadizos subterráneos que nos trasladan de tiempos remotos al pasado reciente; desgraciadamente demasiado parecido a lo que fueron los preámbulos del nacismo y también, la alargada sombra del horror se proyecta hacia el futuro alertándonos de que estamos en un bucle sin salida, en manos de un destino manejado por tiranos que nos usan como marionetas de un cabaret de la muerte. Gustavo Tambascio extrae el sentido más ácido de esta macabra sátira y crea un espectáculo lleno de contrastes y de una potencia visual brutal. Tanto él, como su equipo creativo, los cantantes y actores…a los que hay que sumar la orquesta con una dirección musical exquisita, dan como resultado una de las propuestas más coherentes para un teatro de hoy dirigido a un público del mañana.
Adolfo Simón

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