El grito del contrabajo en la Sala TU
A veces perdemos la perspectiva y los límites entre nosotros y nuestros deseos. Y ahí aparece, inquietante, un instrumento sobre el que descargamos nuestros miedos e inseguridades. Se convierte en el alter ego que nos permite expulsar nuestros fantasmas al exterior. Pero ahí no está la solución, no ha de gritar el objeto, hemos de ser capaces de gritar nosotros, aunque sea en la oscuridad y el silencio.
Adolfo Simón


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