Otello de Verdi en el Teatro Real de Madrid
El amor de Desdemona por Otello se considera arte de magia, sin embargo el amor de Otello por Desdemona se considera como lo más lógico del mundo: Desdemona es tan refinada, tan blanca y tan aristocrática que cualquiera comprende que Otello no pueda menos que amarla. Se aman, pero la diferencia direccional del amor de ambos es innegable. Y es sobre estas diferencias que un personaje resentido y diabólico, el alférez Iago, acabará logrando tejer su venganza contra el general Otello por no haberlo ascendido a capitán, como esperaba. La venganza necesita de un resorte mínimo, porque en esencia consiste en hacer creer a Otello lo que ya cree todo el mundo: que no es posible que una dama así se pueda haber enamorado de alguien como él. Así que pese a que Otello tiene un alma noble y Desdemona está realmente enamorada de él, pese a que Cassio es leal e intachable, la insinuación de Iago da sus frutos y Otello realmente cree que Desdemona le engaña. Shakespeare se adelantó para denunciar el horror sobre la violencia a las mujeres, en esta obra se comprueba como la inocencia puede transformarse en horror si se manipulan los sentimientos. Queda claro que todos podemos ser víctimas o verdugos, la frontera es muy fina entre una opción u otra. En esta espléndida producción presentada en el Teatro Real de Madrid se demuestra la teatralidad del autor inglés, aquí se disfrutó de teatro dramático de altura. Una experiencia profunda y sensible.
Adolfo Simón


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