Otelo en La Puerta Estrecha
A Shakespeare le gusta La Puerta Estrecha, hace poco era premiada La tempestad, montaje que produjo y todavía se representa este espacio de búsqueda en el corazón de Lavapiés. Y durante meses, se ha estado representando (todavía quedan funciones) un Otelo que se fraguó en La Puerta Estrecha en colaboración de Residencia artística. Al público, como a los niños, nos gusta que nos vuelvan a contar el cuento que provoca nuestro imaginario, una y otra vez, siempre descubrimos aristas y paisajes que no habíamos visto. Este Otelo es, en esencia, la historia que narra el bardo, pero Paco Montes que también la dirige junto a Lucas Smint, ha actualizado la historia, anclándola en nuestro presente rabioso y funciona a las mil maravillas. Hay toques de disparate y humor que ayudan a relajarnos ante el drama para que, al final, quedemos atrapados en su tela de araña. El espacio blanco, los cuerpos implicados y los detalles atmosféricos, ayudan a que la historia no nos suene lejana si no que, el cuento del moro se quede enredado en nuestras pesadillas. Y para ello, los actores se desdoblan y mutan ante los ojos del espectador.
Adolfo Simón


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