El Rey Lear y yo en la Sala Arapiles, 16
Un viejo actor tiene una cuenta pendiente con “El Rey Lear” y con la vida. Con ayuda de su compañera, ensaya la función para poder llegar a saldar esa deuda algún día y reconciliarse con su hija. Ríen, lloran, bromean y combaten, como en todo buen teatro. Pero el personaje de Shakespeare es descomunal y la vida demasiado pequeña. Una pieza de teatro dentro del teatro que nos demuestra la complejidad de crear un personaje cuando la frontera entre la vida y la escena es finísima. Un ejercicio actoral potente.
Adolfo Simón


Deja un comentario