Inconsolable de Javier Gomá en el CDN
Un hombre de cincuenta años comparece en escena y sin más preámbulos inicia una exposición íntima, lúcida y conmovedora. Explica que la muerte de su padre, todavía reciente, ha atravesado su vida como un acontecimiento. Asombrado ante la magnitud del suceso, que él no había podido ni imaginar, desea compartir públicamente el itinerario de sus primeros cuarenta días de duelo. Segismundo sobrevuela constantemente sobre el escenario del María Guerrero, como un Ariel Shakesperiano, espíritu alado y emotivo, se instala en la mente y el corazón de este personaje desconsolado que Fernando Cayo interpreta de manera sencilla y trascendente. Pocas veces, un intérprete a solas, en el escenario, se convierte en un domador de fantasmas ajenos, haciendo transmutar el dolor en poema privado. Un espectáculo donde la palabra y el actor son la esencia y así parece proponerlo Ernesto Caballero.
Adolfo Simón


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