Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Imprescindible Antígona

Hace un año aproximadamente, un grupo de teatreros locos se planteó gestionar un teatro de manera privada pero haciendo el máximo de servicio público. A priori parecía un proyecto imposible, era difícil imaginar que desde la gestión privada se podría ofrecer, de manera continuada, producto de calidad en diferentes formatos para todo tipo de públicos. Además han realizado en el Teatro Pavón Kamikace, encuentros, cursos y múltiples actividades. Tal vez, unir diferentes experiencias con la escena en el equipo de dirección ha propiciado que se tenga un conocimiento profundo sobre la profesión y se han podido establecer estrategias múltiples para acercar al público al teatro. Muchos han sido los estrenos que han presentado durante esta primera temporada y también han vuelto a poner bajo el foco algunos de los espectáculos que ya tenían en repertorio. El verano es un tiempo complicado para el teatro, nunca se sabe qué oferta dar a los que pasan por Madrid y a los que se quedan en la ciudad, que cada vez son más. De nuevo han vuelto a arriesgar y han recuperado una propuesta que surgió en el Teatro de la Ciudad y que fue mostrada en el Teatro de la Abadía hace unos meses, como el público disfrutó con la pieza y se llenaron todas las representaciones han tenido, a buen criterio, la idea de recuperar la personal Antígona que dirigió Miguel del Arco. Una versión en la que el pasado y el presente se dan la mano en una especie de ensueño febril. La historia sigue vigente y más en estos tiempos de horror que vivimos. La puesta en escena no aligera nada el texto, va al corazón de la trama para provocar preguntas en nuestras conciencias. Y el reparto es excepcional donde, Carmen Machi, hace de nuevo un salto vertiginoso en la creación de un personaje que podría haberse quedado en un estereotipo y que, sin embargo, nos provoca una mayor reflexión sobre el poder, el bien, el mal…y la justicia. No se pierdan esta Antígona en agosto, una buena forma de soportar el calor de la ciudad y salir con el corazón helado.
Adolfo Simón

Deja un comentario