Gross Indecency en el Centro de Arte Fernán Gómez
Oscar Wilde, el irlandés de la sentencia fulgurante era, por encima de todo, un inigualable conversador que también escribía. En esta función “oímos” por primera vez su conversación con una fuerza dramática y retórica no atenuada por la literatura. Wilde despliega aquí toda su agudeza sin enredarla en los artificios de la ficción. Gross Indecency es una “tragedia legal” comparable al juicio de Sócrates narrado por Platón. Los juicios no suelen ser material interesante para la pantalla o la escena, se convierten en un partido de tenis vebal que rara vez mantiene la atención del público. Aquí, en cambio, en este doble juicio, se consigue una teatralidad paralela al discurso que atrapa al espectador, duplicando y complementando el dilema atemporal sobre la libertad del deseo y el arte. Una propuesta sugerente donde los actores se convierten en materia dramática que narra sin cesar.
Adolfo Simón


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