Bodas de sangre en el CDN
Hay quien piensa que la obra de Yerma es en realidad el universo de un personaje que se ve atravesado por otros seres que revolotean a su alrededor, creando la posibilidad de que la protagonista se mire en sus ojos y se entienda mejor, evolucionando como mujer y ser humano en un tiempo y contexto determinado. Ayer estuve viendo la versión de Bodas de sangre que ha realizado Pablo Messiez en el María Guerrero, al salir, hablando con una amiga entendí lo que se nos proponía…En realidad, no se narran las circunstacias que generan la tragedia si no la mirada intuitiva y profunda que tiene sobre lo que está por venir de la madre del novio. Es como si la madre, interpretada de manera creíble y evocadora, por Gloria Muñoz, nos indicase el ángulo poético y emocional desde los que quiere el autor que observemos los acontecimientos. Así, una actriz excepcional como es Gloria Muñoz, nos sumerge en espacios que se contradicen pero que, seguro, son como su mirada los ve y teme en cada momento. Todo, de este modo, adquiere sentido, incluso la escena de los novios perdidos en el bosque; la madre los imagina perdidos en una noche sin luna. Y sobre todo, la madre nos traslada a la piedad de Miguel Ángel y a una Medea impotente, en la escena final, allí donde el tiempo se detiene y ella besa la sangre derramada, esa que la tierra ha gestado.
Adolfo Simón


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