La otra mano de Cervantes de Luis Felipe Blasco Vilches en el Teatro Alhambra
El teatro Alhambra de Granada, dentro de la programación de abono de la temporada,
ha ofrecido esta singular propuesta que viene de la mano de Pedro Álvarez-Ossorio y
La Fundición de Sevilla y que pudimos disfrutar los días 3,4 y 5 de noviembre. Ya se
sabe que Cervantes es una figura inagotable, a partir de la que se pueden crear
infinitos espectáculos que recorran la singular biografía de un creador sin parangón.
Para ambientar, La otra mano de Cervantes, Luis Felipe Blasco Vilches ha elegido un
momento crucial en la vida de nuestro escritor más universal: 1597, año en que es
encarcelado en la Cárcel Real de Sevilla. Se trata del momento en el que, si tenemos
que creer al prólogo de la obra, se gesta su Don Quijote de la Mancha. También hay en
la pieza ensueños articulados a modo de flashbacks que oxigenan el estatismo del
encierro en la cárcel ofreciendo pasajes que recuerdan el largo cautiverio que
Cervantes sufrió en Argel.
Todo lo que he descrito hasta este momento, ese punto de arranque de su biografía,
actúa más como excusa para que la pieza comience a caminar que como soporte real
de su trama. Porque La otra mano de Cervantes nace fundamentalmente con vocación
de comedia. Una comedia que se basa en la relación sobrevenida de un Cervantes
enojado por la causa de su cautiverio (el engaño de un banquero sevillano y la ruina
financiera consiguiente) con el compañero de celda, un ladrón sevillano que posee
amplias resonancias de su Rinconete. La obra es por tanto ese diálogo (casi monólogo
de Cervantes, pues su opuesto es un hombre de pocas palabras) entre el artista y su
compañero de celda.
Lo mejor de la propuesta escénica que pudimos disfrutar en el teatro Alhambra, con
Sebastián Haro en el papel de Cervantes, es el juego de música y palabra que se crea
en escena gracias a la instrumentación ofrecida por los músicos Jasio Velasco y
Carmen García Moreno, quienes, con viola y violoncello, tejen un manto musical bello
e inteligentemente diseñado con el que acentuar y decorar las palabras del texto de
Blasco Vilches.
Rafael Ruiz Pleguezuelos


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