José Monleón, una mente prodigiosa
Durante mucho tiempo he mirado con admiración y emoción las fotos en sepia de otro tiempo donde grandes nombres aparecían en encuentros casuales o citas culturales. Siempre imaginaba la suerte que hubiera sido estar entre aquellos personajes. Ahora, tras más de treinta años transitando por este mundo fascinante y enloquecido que es el teatro y, cuando desgraciadamente empiezan a desaparecer los que no han marcado las líneas del horizonte a nuestra generación, pienso…que suerte he tenido, igual no estaré en ninguna foto, pero estuve, hablé, conocí y compartí momentos con los grandes de este último medio siglo de teatro español y eso, no lo podrá decir todo el mundo. A veces les hablo a mis alumnos de lo efímero que es el teatro y les nombro a los maestros recientemente desaparecidos y ellos, que se mueven muy bien en las redes sociales, no les conocen y me entristece y pienso…¡No saben lo que se han perdido!. Cuando se anunció el homenaje a José Monleón no lo dude, iba asistir para reencontrarme con su mente prodigiosa, con su compromiso y amor por la humanidad hecha arte. Y durante la sencilla y emotiva gala no podía dejar de pensar…»A ese hombre tuve la suerte de conocerle» y eso ya quedará para siempre en mi memoria y sé que, si seguimos recordando sus sueños, seguirá vivo…Y el teatro tendrá sentido y utilidad para nuestro mundo.
Adolfo Simón


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