Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Oirotalev en el Teatro Intemperie

Oirotalev = Velatorio.
Juan Frendsa:
“Nadie se siente cómodo en un velatorio, nadie sabe qué decir cuando es la mismísima muerte la única que es capaz de decir algo con el silencio.”

Séneca dijo una vez:
“¡Oh muerte! ¡Cómo persigues al dichoso y rehuyes al desdichado!”

Y así se nos presentan los 3 hermanos de esta obra. Desdichados que se vuelven a reencontrar, cada cual con sus heridas y cicatrices. Cada cual con sus verdades y mentiras. Cada cual con el terrible silencio de soportar la vida.
¿Quien iba a decir que la muerte iba abrir muchas puertas y ventanas? O cerrarlas.
No es más desdichado el que muere, sino el que sigue vivo sufriendo el peso del pasado. Y sobre todo de lo que se ha ido cosechando a lo largo de su vida.
Los estrenos son bastantes emocionantes, y ver las lágrimas del dramaturgo de la obra más, en esta caso Juan Frendsa. Me imagino que tiene que ser algo maravilloso ver cómo esos personajes escritos por ti, ahora toman fuerza y una tercera dimensión. Verlos caminar, hablar y sentir.
Un sentimiento y vivencia que así lo refleja una de las actrices del reparto, Tamara Casellas, la cual en medio del turbio momento, interpreta un personaje con fuerza y personalidad.
“La culpa es de la sangre” Esa sangre que no elegimos, si no que se nos da y crea vínculos con personas con las cuales quizás no tenemos conexión. Eso que se llama familia.
Dave Aidán

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