Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Archivo para noviembre, 2017

HOMENAJE A JOSÉ MONLEÓN en el Teatro María Guerrero

El 13 de noviembre a las 20.00 hs.
cdn.mcu.es


«Los amores OFF» y «OFFcuras perversiones»

http://www.teatrodelasaguas.com


Bodas de sangre en el CDN

Hay quien piensa que la obra de Yerma es en realidad el universo de un personaje que se ve atravesado por otros seres que revolotean a su alrededor, creando la posibilidad de que la protagonista se mire en sus ojos y se entienda mejor, evolucionando como mujer y ser humano en un tiempo y contexto determinado. Ayer estuve viendo la versión de Bodas de sangre que ha realizado Pablo Messiez en el María Guerrero, al salir, hablando con una amiga entendí lo que se nos proponía…En realidad, no se narran las circunstacias que generan la tragedia si no la mirada intuitiva y profunda que tiene sobre lo que está por venir de la madre del novio. Es como si la madre, interpretada de manera creíble y evocadora, por Gloria Muñoz, nos indicase el ángulo poético y emocional desde los que quiere el autor que observemos los acontecimientos. Así, una actriz excepcional como es Gloria Muñoz, nos sumerge en espacios que se contradicen pero que, seguro, son como su mirada los ve y teme en cada momento. Todo, de este modo, adquiere sentido, incluso la escena de los novios perdidos en el bosque; la madre los imagina perdidos en una noche sin luna. Y sobre todo, la madre nos traslada a la piedad de Miguel Ángel y a una Medea impotente, en la escena final, allí donde el tiempo se detiene y ella besa la sangre derramada, esa que la tierra ha gestado.
Adolfo Simón


Cocina y narración Senegalesa

La comida es esa cosa tan común y necesaria del día a día que realmente poca son las veces en las que somos conscientes de lo que el comer conlleva consigo. A medida que nuestra civilización avanza y se endurece por el conocimiento y la llegada de la tecnología; la alimentación no podía verse ajena a sus efectos y es por eso que hoy día contamos con numerosas vertientes en cuanto a este tema concierne. Los bodegones en la pintura, la iconografía en el cine o la literatura, la experiencias gourmet o incluso la alimentación espacial… son corrientes de desarrollo que se han ido dando según el momento social de la época. Y es que la comida, indispensable para la vida, nos acompaña y acompañará por todo este absurdo viaje que va desde que nace el primer ser micro-biológico hasta que este se extinga en su totalidad.
En este caso, en pleno siglo XXI dónde los seres vivimos nos preocupamos por todo aquello que abarca la circunferencia de mi propio ombligo, tratando eso sí de estar a la ultima en tendencias alimentarias, olvidamos todo aquello que consideramos ajeno. Tratamos en muchas ocaciones el mestizaje como algo cool o alternativo, ¿quién no se ha pasado por los hindúes de las calles de Lavapies? ¿O por los mexicanos del Barrio de las Letras?. Ahora bien, me pregunto ¿cuantas personas son realmente conscientes de que el sencillo acto de comer lleva consigo mucho más que cubrir la necesidad nutricional?. Compartir una comida va de un acto social, de la unión de personas, que al rededor de una mesa, comparten durante un momento sus vidas. Personas de diferentes puntos del planeta, personas que arrastran su cultura allá a dónde van. Personas que preparan en sus recetas, la mismas que preparaban sus abuelos, los platos que marcan sus vivencias personales.
Cuando se juntan un mantero senegalés, un uruguayo cocinero, una madrileña feminista y una viejecita del portal de al lado; para prepara una cena, que cocinaran juntos y a posteriori disfrutaran; una se da cuenta de que las mayores diferencias ideológicas se reducen en saber si es la cantidad correcta de aceite. Una vez más, actividades como esta hacen que la conciencia se vuelva pregunta y que la reflexión invite a cuestionarnos si realmente las barreras están en las fronteras o en nuestras propias mentes.
Patricia Jorge


Festival de cine y danza de Barcelona

Filmoteca de Cataluña del 7 al 19 de noviembre
https://festhome.com/f/1054/1


«Carmen» en el Teatro Real

Calixto Bieito nos propone una reflexión sobre determinados símbolos a la hora de revisitar «Carmen», ópera que creó un mito y símbolo a la vez de una España en un tiempo determinado. Para ello despoja el escenario de adornos e introduce dos grandes componentes: La bandera española y la figura del famoso toro de Osborne. Los personajes que transitan por este vacío escénico son a su vez otra serie de símbolos del poder, lo impuesto, la tradición y la sensualidad, la pasión y, como no, la libertad representada en la figura de Carmen. Los símbolos pueden condicionar toda una serie de comportamientos en la población, banderas, iconos, uniformes… nos hacen reflexionar sobre la necesidad de crear símbolos y suscitar pasiones para aferrarse a ellos o la necesidad de experimentar la libertad.

Luis Mª García Grande

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Desde su estreno en París en 1875, Carmen, de Georges Bizet, es una de las óperas más representadas de la historia, se ha convertido en un mito y ha servido de inspiración a grandes artistas de otras disciplinas: pintura, danza, cine… El Teatro Real la recupera en esta ocasión con dirección musical de Marc Piolllet y escénica de Calixto Bieito.
El director de escena español destapa en Carmen una historia de violencia y marginación, de sensualidad a flor de piel, de lucha de sexos, en la que la verdadera protagonista es la violencia de género. Bieito traslada la acción a una Ceuta o Melilla de los años setenta, con un decorado minimalista que desnuda el lado más marginal de la ciudad.

Despojando la ópera de símbolos estereotípicos, Calixto Bieito logra que el protagonismo recaiga sobre las pasiones que transitan por el escenario. Un escenario casi desnudo que representa una España sórdida, atávica y machista, donde la fábrica de tabaco se relega a los márgenes de un cuartel militar en la frontera de lo que podrían ser Ceuta y Marruecos. La bandera española izada en medio de un territorio africano es el símbolo perfecto de algo que se quiere imponer, aunque no quede muy claro exactamente qué es ese algo. El universo de esta Carmen es el de los trapicheos, la testosterona y el turismo de sol y playa. Producción concebida originalmente para el Festival de Peralada, fue repuesta en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona y propuesta de nuevo por la Opéra national de Paris. Es esta última producción la que llega ahora al Teatro Real.