Ahora todo es noche de La Zaranda en el Teatro Español
Estos mendigos dejan sus huellas en las cenizas de la vida, conservan los rescoldos de una llama antigua, una furia ante el tiempo, que de alguna manera los entroniza, reyes sin reino, el hombre desterrado entre basuras, sin más luz que la esperanza de una mirada desde el cielo. ¿Quién no ha mendigado algo alguna vez?
Liquidación de existencias, estas consagradas al teatro, consciente de que la noche se acerca, y que lejos de la complacencia, siguen desnudando su estilo de cualquier retórica, de cualquier ropaje estético, buscando pervivir en la tensión y el riesgo de la creación, que sigue reflexionando en lo que han sido sus constantes: las devastaciones del tiempo, la crítica a la desertización espiritual, el escenario como asedio vivencial.
Asistir cada cierto tiempo a una nueva creación de La Zaranda es una oportunidad para devolver el sentido y el deseo en la existencia humana. Es reconciliarse con lo que no se nombra, lo que no se ve, lo que no tiene valor en un mundo donde solo prima «Tanto tienes, tanto vales»… De nuevo, La Zaranda, desvela los misterios ocultos del alma, nos hace transparente la penumbra…Y da sentido ético y poético a la escena…Si no existiese este grupo de creadores, habría que inventarlo porque son necesarios como neutralizadores del horror y el vacío que nos invade.
Adolfo Simón


Deja un comentario