Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos en el Teatro de la Abadía
Tiempo de silencio, uno de los hitos de nuestra literatura del siglo XX, dibuja un grotesco retrato del Madrid de la posguerra. Aunque la trama se desarrolle a finales de la década de 1940, su visión caricaturesca no se aleja mucho de nuestro modelo de sociedad actual. Este descenso a los infiernos urbanos, al que nos hemos acostumbrado, presenta la historia de un investigador que a través de experimentos con ratas indaga en el aspecto hereditario del cáncer. Ante la falta de ratas de laboratorio, va a buscar nuevos ejemplares en unas chabolas a las afueras de la capital española. Allí descubre la dura realidad vital de los marginados y acaba implicado en una trama que posee la desolación propia del mundo de las narraciones fantásticas. Es muy complicado llevar al teatro una obra literaria, siempre aparece la dificultad de qué elegir y qué desechar. En esta ocasión, la selección dramatúrgica es muy oportuna, nos permite seguir la historia central pero también nos facilita apreciar las líneas dramáticas paralelas; esa sociedad que cada vez parece más una ratonera y que no dista tanto de nuestra vida actual en las grandes ciudades. La gran solución escénica estriba en como los actores y actrices se convierten en paisaje escénico que nos sitúa y desvela cada momento y planos principales y secundarios. Un trabajo sobrio e intenso que se sigue con interés.
Adolfo Simón


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