¡Viaje de Creación! Laboratorio Escénico – Plástico en Cuarta Pared
El pasado fin de semana pudimos asistir en la Sala La Cuarta Pared a la exposición conmemorativa de los 25 años en la profesión de Adolfo Simón, un laboratorio escénico-plástico que es la primera grata sorpresa de la temporada teatral. Lo primero que hay que subrayar es que la exposición no es solamente una noticia teatral, un mero viaje de nostalgia por estos años en los que Adolfo Simón ha sabido dar forma con éxito a proyectos verdaderamente estimulantes, originales, y que ha descubierto al mundo figuras de la proyección posterior de Angelica Liddell, Juan Mayorga o Rodrigo García. El interés de la exposición, como digo, no se encuentra solamente en el valor histórico de lo que se muestra, sino que es un acontecimiento artístico como instalación en sí. En su propuesta escénico-plástica, Adolfo Simón ha evitado que la exposición conmemorativa se convierta en una mera exhibición de nostalgia o de travaux bien faits, optando por algo mucho más singular y atractivo: utilizar los objetos que le han acompañado en su carrera para crear una obra nueva. Porque este “Viaje por la memoria” es esencialmente una nueva obra de Adolfo Simón, y una tremendamente bien conseguida, antes que una mera acumulación histórica de lo hecho.
En una maniobra audaz, Adolfo Simón ha huido de la presentación en frío, es decir, de la mera acumulación y exposición de la memorabilia de estos años de camino por el teatro. Lo sencillo hubiera sido presentar al público carteles, programas, guiones, fotografías de montajes, etc. Un camino para el espectador de lo que su dramaturgia ha ofrecido durante este tiempo, que es mucho. Sin embargo ha concentrado sus esfuerzos en seguir sirviendo al arte, poniéndose como meta con esos objetos de culto y recuerdo hacer una obra de arte nueva, renovada, que toma como base la memoria pero que es una instalación entre lo teatral y lo plástico que utiliza materiales de trabajos anteriores con una intención que no es museística sino artística.
Para comprender que en este “Viaje a la memoria” hay más de continuidad de proyecto que de colofón, hay que tener en cuenta que Adolfo Simón lleva algunos años pensando e investigando en escena sobre el objeto, y la manera de expresar teatralmente desde lo inerte. Fruto de ese interés han aparecido funciones de teatro de objetos como “Books” o “Karenina Express”. El “Viaje a la memoria” es precisamente eso: la combinación y acumulación de objetos con una intención expresiva, entre los que se incluyen piezas de escenografías pasadas, meros recuerdos azarosos y objets trouvés a la manera duchampiana.
Lo que uno encuentra cuando entra a la sala de exposición (en realidad el escenario de la Cuarta Pared, porque el teatro debe estar en un teatro) es una serie de estaciones en las que objetos forman grandes islas expresivas. Al fondo, cuadritos repujados con objetos-sorpresa ofrecen las definiciones de teatro contemporáneo que algunos compañeros de oficio hemos ofrecido: ahí están Raúl Hernández Garrido, Diana de Paco, Nani de Julián, muchos otros.
En este viaje por la memoria que les recomiendo artículos de todo tipo juegan en su disposición y contexto a emocionar, de modo que el espectador sensible a los usos contemporáneos no puede menos que vibrar en la interpretación de lo que ve. Grandes ramas y raíces que cuelgan sobre el techo, con su visión de delgados cables retorcidos, permiten aventurar que lo que uno está viendo en la exposición tomado como conjunto bien podría ser un cerebro al descubierto, cada isla de la exposición una neurona, o una idea, o un grupo de ideas. Con esta exposición, Adolfo Simón puede haber puesto su cerebro y corazón al descubierto, pues de eso se trata cuando uno hace memoria. O mejor dicho: de eso se trata cuando se hace teatro.
Rafael Ruíz Pleguezuelos






FOTOS: SARA BATUECAS

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