La ronda en el Conde Duque
Cuando cae la noche, un vigilante cierra el portón de la entrada principal del Conde Duque. A partir de ese momento, nadie puede entrar. Bibliotecas, archivos, teatros, oficinas, salas de exposiciones, pasillos, sótanos… descansan indolentes, silenciosos. Durante seis noches, en pequeños grupos, el público conocerá la intimidad nocturna del edificio y de sus guardianes. Entre realidad y ficción, entre visita turística y espectáculo, La Ronda es una propuesta artística que toma la forma de recorrido. Un paseo que cruza el teatro y el museo, el vestíbulo y el patio, pero sin detenerse ahí, sin demorarse más de lo imprescindible, porque para llegar a un lugar siempre hay que atravesar otro… Una oportunidad única para llegar a las entrañas del lugar y pisar por las piedras que han visto la historia de la ciudad de Madrid. Como dice un vigilante, el espacio duerme de día y por la noche habla y es verdad, sensaciones y sensorialidad acompañan a los visitantes entre ruido y silencio.
Adolfo Simón


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