Fausto en el Teatro Real
La leyenda de Fausto, el hombre que vende su alma al diablo a cambio de poder y conocimiento, bebe de diversas fuentes populares. Al igual que la de Orfeo o la de Don Juan, ha pervivido a lo largo de los años plasmada en un sinfín de manifestaciones artísticas. Solo en el terreno musical, ha inspirado a compositores tan diversos como Richard Wagner, Franz Schubert, Gustav Mahler o Hector Berlioz. No escapó tampoco Charles François Gounod a esta historia hipnótica, a partir de la cual compondría la que acabaría siendo su ópera más popular. En esta propuesta estrenada en el Teatro Real y dirigida por Àlex Ollé (La fura dels Baus) se huye de los habituales efectismos del sello furero para centrarse en la historia que nos muestra el mal y el bien como las dos caras de una misma moneda. Un mundo futurista donde todo está en manos de la investigación y el deseo por trascender, los hombres se convierten en seres sin humanidad, cercanos a los robots que no tienen sentimientos pero si ambición. Un universo plástico lleno de referencias al comic y las películas catastróficas acompaña a Fausto en su bajada a los infiernos, allí donde descubrirá sus miserias y la cara oculta de su personalidad. Musicalmente fue impecable la orquesta, dirigida por Dan Ettinger.
Adolfo Simón


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