Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Un cadáver exquisito de Manuel Benito en Espacio Guindalera

En pleno invierno suizo, dos hombres, uno de ellos polaco y el otro búlgaro, roban el cadáver del actor Charlie Chaplin para pedir un rescate a su viuda. Ella, Oona Chaplin, les asegura que no les va a dar nada por el ataúd ya que, aunque lo amaba, su cadáver no le va a traer de nuevo a su marido. Este es el punto de partida de una obra en la que el autor nos plantea un juego en clave de humor negro para observar la sociedad de nuestro tiempo y sus contradicciones. Una trama que podría haber sido la de alguno de los filmes de Chaplin; esas obras sencillas en apariencia pero que nos hacían reflexionar sobre el poder y la pobreza. Una puesta en escena sencilla con unos actores eficientes nos permiten sonreír viendo un mundo macabro que nos empuja al delito como respuesta a las desigualdades. Como en los cadáveres exquisitos de los surrealista, aquí, nada es creíble aunque todo es verdad.
Adolfo Simón

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