El montaplatos en El Montacargas
La sala El Montacargas, veterana y ejemplo de resistencia y ocio en el off madrileño, está de celebración. Veinticinco años de existencia de la sala y treinta de la compañía homónima. La pieza de Harold Pinter que vuelven a programar cada jueves, viernes y sábado de febrero es una buena forma de celebrar sus años de teatro. El primer y más importante mensaje de esta crítica es por supuesto dar la enhorabuena a la sala, reconociendo y aplaudiendo estos años en los que han hecho tanto por el teatro en Madrid y se han convertido en esa sala mágica y entrañable. Para celebrar esa trayectoria, han recuperado “El montaplatos” (Dumb Waiter en inglés), pieza clave del absurdo de Harold Pinter. Escrita en 1959, el texto de Pinter sigue siendo interesante, relevante, en la historia de dos sicarios que esperan la llamada de su jefe para cometer un nuevo crimen en una habitación inmunda, hasta que su tensa convivencia se ve alterada por la comunicación que comienzan a establecer con el montaplatos. Manuel Fernández Nieves y Nacho Marraco tienen todo el oficio del mundo para interpretar con soltura y acierto a Gus y Ben, sicarios ingleses atrapados en las redes de un absurdo entre nihilista y valleinclanesco. Descubran, redescubran o sigan visitando El Montacargas. Continúa siendo un grato lugar de teatro. Permítanme para acabar un apunte personal. Yo les estaré eternamente agradecido, pues mi primera pieza teatral puesta en escena, El Pez Luchador, vio la luz de las tablas por primera vez entre sus paredes.
Rafael Ruiz Pleguezuelos


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