MACHO MAN en los Teatros del Canal
A veces es interesante atravesar el espejo de Alicia para vivir su pesadilla durante unos minutos. Así me he sentido en el viaje por el laberinto de Macho Man…Mirando el paisaje del pasado que se repite en bucle hasta el final, eternamente…observarme en el espejo de otro rostro…leer los mensajes del gato impasible…o perderme en escaleras tras el conejo que se esconderá detrás de los duendes del jardín…leer un cuento sin texto donde las ilustraciones son reflejo del daño inútil. Hay un curioso viaje en esta instalación performática que nos invita a entrar en las entrañas de la semilla del mal…para sumergirnos por callejones sin salida hasta llegar al jardín de los deseos negados…y al final, mirar todo el plano de la casa del desamor desde la azotea. Solo queda salir y respirar, retomar el oxigeno para coger las riendas de la vida y conducir los caballos lejos del dolor y la muerte.
Adolfo Simón


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