Tullidos en la Sala Tarambana
Una familia, un lugar y un tiempo indeterminado. La llegada de una persona a esa familia hace que el hijo, ciego y en silla de ruedas, le vea como los ojos y los pies que necesita. Poco a poco se van creando unas dependencias enfermizas dentro del seno familiar. En Tullidos vemos las relaciones humanas y familiares a través del espejo del esperpento, allí se refleja el verdadero rostro de nosotros, en los cuerpos torcidos y endiablados. Un viaje hacia el vacío emocional y sensorial.
Adolfo Simón


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