Cinco horas con Mario en el Teatro Bellas Artes
Como disfruto cuando veo encima de un escenario a un actor o actriz metiéndose en la piel de un personaje que no tiene nada que ver con ellos y pasarlo realmente bien; incluso aunque esté en las antípodas, como puede ser un
asesino en serie o un genocida como Hitler. Es ahí donde se descubre el verdadero oficio «Mágico» del artista, cuando se desprende de sus egos y se tira al fango para ser «otro». Y no es que Carmen Sotillo de Cinco horas con Mario, sea un personaje de este tipo, pero lo que esta claro, lo dice Lola Herrera, es que a ella le producía una extraña fascinación y rechazo…algo empujaba a asomarse al interior de esa mujer tan distinta a ella.
Pero quizás, ahí está la maestría, el olfato y el oficio de una actriz que sabe que ese personaje la buscaba a ella y no a las cuatro actrices que lo habían rechazado anteriormente. Estoy convencido que muchas veces el personaje
busca al actor, a la actriz que quiere que lo interprete y así, Carmen Sotillo y Lola Herrera llevan de la mano más de cuarenta años, contándonos desde los escenarios que visitan, una porción en blanco y negro de la historia de un país, llorando y riendo juntas, sin nada que ver entre ellas y teniendo tanto en común, en una España fragmentada.
Luis Castilla


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