Doble programa de clásicos en clave musical
La temporada actual de la Compañía Nacional de Teatro Clásico arrancó con dos propuestas calderonianas en la sala Grande y Pequeña de su sede en el Teatro de la Comedia.
La versión de cámara y laboratorio de La vida es sueño con la que Helena Pimenta ha cerrado su etapa como directora de esta entidad. Una propuesta que devuelve a la creadora de sus principios donde la dramaturgia y la puesta en escena están al servicio de los actores como constructores no solo de personajes si no de una lectura contemporánea que acerca la obra al público de hoy.
Y por fin, una versión deliciosa, aunque parezca imposible con tal catedral textual, del Gran Mercado del Mundo. Xavier Albertí recupera el espíritu de la época revisteril del Paralelo barcelonés. De este modo, los personajes símbolo son encarnados por arquetipos del cabaret más canalla. Y además, un toque de transgresión lírica para que no todo sea juerga y cachondeo.
Adolfo Simón


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