Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

El domador del alma

Hoy no he estado en el circo, he ido a un teatro…y de nuevo, he comprobado que el teatro es el único domador que puede aliviar las almas. He tenido ocasión de asistir a una función de A.K.A. en el Teatro de la Abadía, dentro de las programadas en campaña escolar. He estado entre un público que, además de convertirse en los personajes con los que interactúa el actor, eran jóvenes de la misma edad que el protagonista de la obra. Al principio había risas y ruidos…pero poco a poco…el silencio fue inundando el patio de butacas y el teatro se coló en el imaginario de esos muchachos y chicas que poco a poco iban conectando con la biografía del personaje que, seguramente, les ponía en frente un espejo nítido donde redescubrirse. No he podido evitar mirar cada cierto tiempo al público, para constatar como iban entregándose a la narración sin perder detalle de la misma. No hay ninguna duda, el único lugar donde la sociedad puede reeducarse es en el teatro. Que poco sabemos de los jóvenes, que poco tenemos en cuenta sus miedos y sus inseguridades…Que sociedad tan injusta e intolerante estamos construyendo para su futuro. Esta obra debería estar en los institutos, en los parlamentos, en las plazas, para que todos aprendamos a respetarnos y a saber que «el otro» no es el enemigo. En el encuentro posterior han dicho que la obra volverá en abril a Madrid, como ahora está todo agotado, no se la pierdan entonces. Un texto con verdad y teatralidad, una puesta en escena llena de significación metafórica y un trabajo actoral de acróbata escénico.
Adolfo Simón

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