Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

Tríptico sobre las guerras en el Festival de Otoño

En la recta final del Festival de Otoño han coincidido tres propuestas donde la guerra, de una forma u otra, ha estado presente.
Lorca no pudo terminar «Comedia sin título» porque llegó la Guerra Civil y con ella, su asesinato, quedó inconclusa, pero ahí, en ese texto breve ya está su dialéctica sobre el teatro y sobre una sociedad pasiva ante la amenaza de la guerra…El monstruo del fascismo está siempre al acecho y no siempre podemos reaccionar a tiempo; no lo olvidemos en estos tiempos. Sara Molina opta por meter el bisturí en el texto para tirar de palabras y frases que le conecten con «las guerras» de hoy…la inmigración, la intolerancia… Tal vez, en ese diálogo está demasiado presente su visión de la lectura actual del texto aunque, como creadora contemporánea, está en su derecho a hacer lo.
Orestes en Mosul de Milo Rau nos presentó un documento periodístico ensamblado con la teatralidad en directo. En un doble plano, asistimos a la escenificación didáctica del proceso de creación de una puesta en escena que, aunque pretendía ser mostrada en pleno Mosul, las circunstancias de peligro no lo permitieron, de ahí que en paralelo a la acción escénica, vemos en una pantalla momentos grabados de ensayos, entrevistas y documentos en Mosul. Un trabajo que, pese a la frialdad documental, nos provocó un viaje real, a pesar de la virtualidad, a las ruinas de una país que es el ejemplo del fracaso de nuestra sociedad actual.
Y para cerrar el tríptico, Hijos de Grecia de Los números imaginarios, una experiencia escénica donde el trayecto por las tragedias griegas, a través de una lectura actual donde la memoria del yo de los actores funciona como dispositivo para conectar con los personajes claves de este periplo dramático. Un collage de estéticas y propuestas donde lo virtual y lo intimista se dieron la mano.
Adolfo Simón

Deja un comentario