Chicas y chicos en el Teatro Pavon Kamikaze
Ante nosotros aparece una joven mujer que empieza a narrarnos un periplo personal con el que trata de encontrar su lugar en el mundo. El relato parece anecdótico, lleno de juegos divertidos a través de los cuales conocemos el entorno de esta mujer haciendo un pulso al destino para no quedarse atrapada en la rutina ni la inercia. Poco a poco, vamos descubriendo, de forma sutil, que el espacio donde está no es real, que es un lugar simbólico que le permite transitar por los recuerdos y recuperar momentos felices del pasado. En un momento dado hay un giro importante en la trama que nos desvelará las razones de su presencia ante nosotros…Es necesario sobreponerse a la tragedia personal para transitar hacia una sociedad más equitativa, sin diferencias que nos hagan perder el control de los sueños y la vida. Un espacio inquietante para «escribir» sobre él la historia inventada por Dennis Kelly y que bajo la batuta de Lucía Miranda, Antonia Paso da vida de manera sobrecogedora, pasando de la sonrisa a la lágrima sin pestañear.
Adolfo Simón


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