María Guerrero y La Princesa a escena
Empezar el año con un doblete de teatro de la programación del María Guerrero en su dos salas es una apuesta potente. En la Sala de la Princesa se está representando Inquilino (Numancia, 9, 2ºA) de Paco Gámez que también la interpreta. Durante algo más de una hora seguimos el diario de un joven al que los traficantes de la vivienda ponen contra las cuerdas para que no pueda encontrar su espacio propio aunque sea de 30 metros cuadrados. En clave de monologo metateatral con voces e imágenes que le dan la replica, va manteniendo un pulso que no quiere perder de ninguna manera. Una forma actual y divertida de mostrarnos una de las tragedias de la juventud actual. Y en la Sala Grande, uno de los textos más importantes del siglo XX: Divinas palabras de Valle Inclán. En esta ocasión asistimos a una propuesta de José Carlos Plaza que huye de la grandilocuencia y el esperpento para mostrarnos a los personajes en situaciones intimas, descubriendo así realmente las miserias que esconden. Una puesta coral y simbólica que el público acompaña sin aliento ya que las historia que nos cuentan podría estar ocurriendo hoy.
Adolfo Simón


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