La gran ofensa en el Teatro Lara
El trabajo del humorista es el de ejercer de funambulista entre la fina línea que separa el humor de la ofensa. Pero, ¿Qué pasa cuando se cruza esa línea? ¿Quién decide qué es humor y qué es ofensa? Una pregunta complicada, ¿Verdad? Sobre todo esto se reflexiona en La gran ofensa. Y se hace de una forma muy curiosa y original ya que hay una combinación inteligente entre el monólogo cómico con una situación dramática. Así, nos hacen reír para, de golpe, cortarnos la risa y hacernos cargo de la decisión sobre si la censura ha de limitar el ingenio al tratar temas incómodos. Hay que apostar por la libertad de expresión y esta obra, plantea este debate desde una fórmula diferente.
Adolfo Simón


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