Instrucciones para caminar sobre el alambre en Cuarta Pared
¿Dónde está Alba? Su hermano y su madre han denunciado su desaparición y ayudan en la reconstrucción de sus últimos días para poder encontrarla. La investigación nos llevará a conocer a una familia que lucha por sobrevivir en un mundo invivible. Un mundo que lesiona sus cuerpos, que desequilibra sus mentes, que les empuja a la resignación. Un mundo bipolar en el que intentan encontrar su lugar. Alba estaba segura de haberlo encontrado, pero ahora Alba ha desaparecido… Durante toda la representación martilleaba en mi cabeza la palabra «progreso»…progreso, prisa, presión, pronto, pronto, pronto…sentí que Alba era una Alicia de nuestro tiempo que atraviesa el espejo para encontrarse consigo misma y lo que encuentra es un laberinto sin salida en una sociedad brutal. Vivimos tiempos complicados en los que cada vez estamos más alejados de nuestros orígenes, abandonados al precipicio del sin sentido. Instrucciones para caminar sobre el alambre tiene una dramaturgia compleja en la que las historias se devoran entre si para mostrar esa crudeza de un tiempo sin horizonte. Y la puesta en escena completa ese universo donde los seres se convierten en voces mecánicas que instruyen sobre las posibilidades de salvarse del naufragio, en cuerpos robóticos sin orientación, perdidos en la maraña de los sueños rotos. Y los actores completan ese espacio poético donde se funden con pantallas de ecuaciones imposibles y bicicletas que vuelan a ninguna parte. Una pieza que nos deja, al final, suspendidos al borde del abismo para seguir pensando… ¿progreso?…
Adolfo Simón


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