Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

«La nariz» en el Teatro REAL

Con un reparto de 89 roles –distribuibles en un reparto de 33 cantantes– y una acción de ritmo casi cinematográfico, La nariz supone un reto descomunal para cualquier teatro de ópera por su complejidad logística. Basada en un cuento de Nikolái Gógol y estrenada en Leningrado en 1930, la obra fue retirada pronto de la circulación debido a los ataques de la Asociación de Músicos Proletarios de Rusia y la partitura no volvió a subir a un escenario soviético hasta 1974, solo un año antes de la muerte del compositor. El sarcasmo, rayando el teatro del absurdo, del libreto y la «música sin estructura musical» –influenciada por la biomecánica de Meyerhold– de la partitura, sostienen un espectáculo tan ácido en su contenido como rabiosamente moderno en lo musical.

El estreno en el Teatro Real de esta ópera de culto llega de la mano de una celebrada e irreverente producción del australiano Barrie Kosky –firmante de la última Flauta mágica exhibida en este coliseo y declarado fan de esta obra desde sus años de estudiante–, diseñada a la altura de las grotescas peripecias del gris y pomposo burócrata que la protagoniza.

La pieza es una locura continua que mezcla la estética del comic con la del videoclip y el cabaret. El director de escena ha creado, junto a su equipo artístico, un universo particular que podría estar a la altura de las películas de ciencia ficción. Y la orquesta suena maravillosamente en este complejo musical.

Adolfo Simón

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