Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

«El día más feliz de nuestra vida» en el Teatro Quique San Francisco

Agosto de 1964, Socuéllamos, Ciudad Real. En la víspera de su Primera Comunión, las cuatrillizas más famosas de España dan vueltas en sus camas. No pueden dormir pensando en el ansiado – y temido – momento de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La inocencia de sus conversaciones deja al descubierto los estereotipos de la España franquista a las puertas del que debe ser “el día más feliz de sus vidas”. Sobre ellas se cierne la sombra de la mano severa de la religión, del miedo a pecar y del terror a decepcionar al resto (y a ellas mismas). Veinte años más tarde, las cuatrillizas vuelven a encontrarse. Misma habitación, idéntico desvelo, aunque ahora “ese otro día más feliz de sus vidas” es su boda. Los nervios, las dudas y las confesiones aparecen de nuevo bajo el embozo de las sábanas en un contexto político y social muy diferente: la España socialista y de la movida. Las hermanas tampoco son ya las mismas, aunque los clichés morales que aún sobreviven siguen adheridos a las costuras de sus camisones.

A través de una puesta en escena sencilla en la que todo el peso está sobre cuatro actrices fantásticas que funcionan como el mecanismo de un reloj en juego y complicidad, nos hablan de cómo ha cambiado nuestro país en algunas cosas pero que, en el fondo, en según que lugares, apenas se ha avanzado y se sigue con el temor a Dios y sus representantes en la tierra que muchas veces están en poltronas y en otras ocasiones, en la habitación de al lado. En ocasiones, el humor también puede ser una buena forma de reflexión y en esta obra lo es.

Adolfo Simón

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