Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

«Tantos esclavos, tantos enemigos» en Cuarta Pared

Tantos esclavos, tantos enemigos es la tercera y última parte de la Trilogía Negra, un thriller con vocación de teatro documento, con toques de autoficción y altas dosis de humor sobre la venganza de «los invisibles». Esta es una obra rigurosamente falsa y tienen muchos documentos que lo demuestran: atestados judiciales, denuncias, titulares de prensa, whatsapps robados, grabaciones clandestinas, presupuestos B, partes de lesiones, vídeos de diferentes fuentes y testimonios de personas que parecían recién salidas de una alucinación. Cada uno de estos documentos ayuda a reconstruir los pasos de una venganza que empieza con un desahucio y que llevará al protagonista a convertirse en El Impostor para reparar la injusticia. En esta lucha imposible contra el poder no está solo, le ayudarán invisibles como cualquier espectador puede ser, hartos de todo y a quienes les queda el consuelo de que –al menos en esta obra de teatro– los cabrones que la hacen, sí la pagan.

Sebastián Yunyent escribió un texto: «Hay que deshacer la casa» en la que dos hermanas, al desmontar el domicilio familiar tras la muerte de los padres, van descubriendo mejor su vida a través de materiales que encuentran en los cajones de la casa… En «Tantos esclavos, tantos enemigos» se descubren, tras una pared, una maletas al desmontar la casa de un familiar fallecido, en esas maletas, se descubrirán una serie de documentos que nos darán una visión real de ese «personaje» en su vida y su intento porque el teatro le diera sentido a su existencia, aunque la línea fina entre la ficción y la realidad se desdibujó en muchos momentos, sobre todo conforme se avanza en esa reconstrucción autobiográfica ficcional.

El montaje es complejo porque la dramaturgia lo es, ese juego de muñecas rusas que desvelan historias dentro de historias, del teatro que juega a la vida genera un mapa abrumador al que no se le puede perder pista en ese juego para desvelar cada nuevo dato que lleva a una nueva experiencia teatral. Dentro de una plástica barroca contemporánea se mueven los artífices de esta experiencia, los actores, Salvador Bosch, Marina Herranz, Rosa Manteiga, Javier Pérez-Acebrón y Guillermo Sanjuan que se multiplican física y psicológicamente en un juego enloquecido que no deja indiferente ni un momento al patio de butacas.

Adolfo Simón

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