«ABRE EL OJO» en el Teatro Fernán Gómez
Si habitualmente encontramos en el teatro áureo a galanes y las damas tratando de conseguir con desesperación el anhelado matrimonio, aquí vamos a sorprendernos al contemplar cómo entre los protagonistas reina un concepto absolutamente distinto, libre y descarado, del amor. En «Abre el ojo» reina una suerte de vodevil en el que manda la alegría de vivir, y no encontramos rastro de ese concepto del amor galante y puro que suele gobernar nuestras comedias áureas. Las peripecias de estos auténticos “caraduras” marcan el desarrollo y el humor de esta comedia cínica, como la llamó Felipe Pedraza.
Y de ahí el guiño que se hace en varios momentos a la diversidad de formas de identidad que hay hoy en día, rompiendo con la clásica relación hombre-mujer. Y es que esta comedia parece escrita para reflejar los tiempos actuales, en los que no hay límites en las variantes del deseo, del juego amoroso, libre y amoral. La propuesta, no obstante, bebe del clasicismo y deja constancia que, en aquel tiempo, también había libertinaje entre cajas. Un juego giratorio escénico propicia los diferentes escenarios donde se desarrolla la acción.
Adolfo Simón


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