Revista digital de Artes escénicas -Año 12º-

«Pepito» en el IV Vividero en Naves del Español

Pepito, el niño de los cuatro nombres (Pepe, Pepito, José, Joselito) comparte con el público y con la Narradora su historia. Su vida comienza y termina en Madrid, entre los locos años veinte y la primera década del siglo XXI. Pepito es un niño al que viene a visitar la Pena en más de una decena de ocasiones. Lo hace con enfermedad, ignorancia, miedo, ausencia, hambre, aburrimiento, soledad… La Pena intentará que Pepito se apene con todo el ahínco.

Durante toda la función me he estado preguntando cuál sería el Pepito de hoy en Palestina o Ucrania, todo el tiempo me preguntaba cómo dejarían de lado «la pena» para poder sonreír en medio de la barbarie. La historia de Pepito es, desgraciadamente, interminable, cuando desaparece en un lugar, surge en otro. También me preguntaba qué debiera ser teatro en estos tiempos para un público de 10 a 100 años…y, mirando la cartelera, llena de cantajuegos y bellas con bestia…sin duda, Pepito es una cita imprescindible porque nos muestra el tiempo de un personaje con el que podemos identificarnos todos, en algún momento de nuestra vida. La apuesta textual es valiente por parte de Itziar Pascual, es delicada pero firme al hablar de lo que ocurrió y no de lo que nos quieren hacer llegar edulcorada mente. Carmen Losa combina perfectamente lo mágico con lo real, creando un discurso escénico que conmueve y nos interpela. Y por último, la actriz, Leyre Abadía, se desdobla en los personajes y la narradora sin trampa ni cartón, a vista de público. Todavía queda hoy domingo para verla, aunque creo que tendrá larga vida este Pepito, para recordarnos que nada fue como nos lo quisieron contar.

Adolfo Simón

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